"¿Y la música?" Fue la pregunta de un "fan", al notar ausencia de ella en mis escritos. La respuesta fue desalentadora para él: "No me he sentido con confianza. Tengo lectores de todos estilos y, la verdad, no creo que lo que escriba de música agrade o interese a los que esperan algo especial desde hace tres semanas". Sin embargo, no pude evitarlo; es mi pasión y no iba a ceder ante lo que me quemaba los dedos.
Pero antes, ¿Qué es la música? La música, que en griego significa el arte de las musas, es la perfecta coexistencia, unión, sinergia, acuerdo, convenio; es decir, el matrimonio o el hechizo perfecto entre los sonidos y el silencio. Una expresión artística que involucra el virtuosismo con la improvisación; que necesita de los cuatro elementos esenciales que deben converger, para así, poder llamarse música: armonía, melodía, ritmo y métrica.
A través de los años, la música ha sido el desahogo para muchos y el consuelo para otros tantos. Se ha instalado como, probablemente, la máxima expresión de sentimientos. Sin embargo, con todo y que no es posible enmarcar su origen en una época histórica, es de conocimiento de muchos que en la prehistoria se usaban objetos para emitir sonidos, como un método de comunicación. Fue espectáculo de emperadores y reyes, además de tributo para los dioses en distintas épocas de la historia.
El extraordinario Ludwig Van dijo una vez: " La música es una revelación mayor que toda la sabiduría y la filosofía". No conforme, afirmó lo siguiente: " La arquitectura es una música de piedras; y la música es una arquitectura de sonidos".
Por su parte, el discípulo de Sócrates, promovió la enseñanza musical diciendo: "El entrenamiento musical es un instrumento más potente que cualquier otro, porque el ritmo y la armonía encuentran su camino en lo más profundo del alma".
Y bueno, qué decir de lo contundentes de las palabras del hombre que sucumbió ante el caballo de Turín: " Sin música la vida sería un error".
Puede ser, que quien no sabe leer un pentagrama, tocar un instrumento, distinguir los sonidos de los instrumentos en una pieza, medir el alcance vocal del cantante que escucha o diferenciar a un músico bueno de uno malo no esté familiarizado con los términos antes mencionados. Algo perfectamente condenable cuando una de las preguntas más utilizadas para "romper el hielo" entre desconocidos, es : ¿Qué música escuchas? A lo que le sigue una crítica y discusión cuando los gustos son distintos.
Bueno, con base en lo anterior, es imperativo decir el género musical que absorbe horas de mis viajes, y que se inserta en lo más profundo de mi, como una daga que se clava en mi corazón, el metal; rock en segundo plano; endulzado con blues,jazz y una pizca de música clásica. Aunque, insistiendo en el párrafo anterior, también reconozco a los grandes músicos, compositores y cantantes de otros géneros, aunque no me pase por la cabeza, ni por un segundo, oír lo que expresan como un aficionado más. Con esto respondo la segunda pregunta de mi lector.
Después de estereotiparme, como lo hace a mayoría, contrariamente a todo lo que los demás profetizaron de mis siguientes líneas, no enalteceré lo que escucho- por lo menos hoy- y tampoco daré mayor trascendencia a lo que no me agrada con una crítica. Únicamente trato de que en los huecos libres, se reflexione sobre lo magnífico de este arte, que tiene límites infinitos.
La música es una de las artes más accesibles y de las que más se disfrutan en este planeta. Es un arte que te hace reír, llorar, bailar, gritar, saltar,cantar, romper, maldecir, bendecir, implorar, festejar, alentar, beber, fumar, recordar, olvidar,encender, apagar, aprender, encontrar, pensar, inspirar, volar, vivir y hasta morir. Es una expresión sin reservas, es transparente. Puede desnudar personalidades y explicar patrones. Te puede llevar del cielo al infierno en un momento, te hace viajar en el tiempo, te puede convertir en un superhéroe o en un villano durante cinco minutos, en fin, puede hacer todo.
Antes de que se me olvide, tenía una tercera pregunta: ¿Por qué elegiste ese género musical? La respuesta no es difícil. No nací eligiendo lo que quería, y aunque navegué en otros géneros para encajar en grupos de amigos o por meras modas, la respuesta es algo que dijo Rob Halford en 1988:
I´m a rocker
And i´m always revvin up
I´m a rocker
I can never get enough
I´m a rocker
It´s something in my blood
I´m a rocker
Wouldn´t change it even if i could
Esto si me sorprendió mi queridisimo amigo.
ResponderEliminarEstas líneas hacen ver el gran amor que tienes por la música, eres de los míos chinitas :)
Hugs!